Circulan insistentes rumores sobre la posibilidad de que diferentes clubes de nuestra ciudad puedan fusionarse próximamente.
Esta política deportiva de unir diferentes clubes de una misma zona o barrio para formar uno solo más fuerte y consistente, no es la primera vez que se produce en el fútbol vallisoletano.
Los organismos rectores de nuestro fútbol están sugiriendo esta alternativa a diferentes clubes en aras a lograr una mayor uniformidad competitiva y una sustantiva mejora en la estructura organizativa.
En otras ocasiones, esta propuesta se ha realizado pensando en la posibilidad de que con esa posible fusión pudiera hacerse posible que todos los clubes pudieran disfrutar de los tan deseados campos de hierba artificial, ya que el alto coste de su implantación hace inviable que todos ellos, especialmente los que cuentan con menos equipos, puedan contar con aquellos a medio plazo.
Es obvio que con el césped sintético, se ha potenciado mucho el desarrollo de las cualidades propias de la técnica individual, pero fundamentalmente, es inequívoca la atracción que esta innovación ha supuesto para muchos de nuestros jugadores con la posibilidad de desplegar su juego sobre esta alfombra verde.
Sin embargo, es evidente que resultará difícil a las partes implicadas sentarse a negociar aspectos tan importantes como la denominación, los colores o las personas encargadas de gestionar y dirigir ese nuevo club, pero es evidente también que, siempre buscando lo mejor para el fútbol, esos posibles acuerdos siempre serán alcanzables.
Creemos que, en un momento en el que todo parece girar en torno a la tan renombrada globalización, no resulta desacertado incentivar esa tendencia unificadora para aquellas entidades cuyo único objetivo es aglutinar a nuestros jóvenes bajo unos colores y hacer posible que cada jornada se pueda desarrollar la gran fiesta del fútbol.
No obstante, esa tendencia unificadora debe de ser siempre respetuosa con aquellos clubes que, conociendo bien todas las consecuencias de una decisión tan trascendental, decidan continuar manteniendo su status quo.
En cualquier caso, cualquiera que sea la decisión que impulse a los organismos rectores de nuestro fútbol a plantear esta posibilidad, así como cualquiera que sea la decisión adoptada al respecto por los diferentes clubes afectados, siempre debe de prevalecer el interés general de nuestro fútbol y la garantía de que se salvaguardará el derecho de todos nuestros jóvenes a tener unos campos donde jugar y unos colores a los que defender.