Con la merecida eliminación de España del Campeonato de Europa de Selecciones Nacionales que se está celebrando en Portugal, se pone fin a una de las más tristes y lamentables participaciones de nuestros internacionales en la larga historia de nuestro fútbol.
Una vez más, todo el país ha estado pendiente de las evoluciones de sus futbolistas, siguiendo con ilusión todos sus partidos incluyendo desplazamientos masivos de decenas de miles de entusiastas seguidores en lo que ha dado en denominarse “la marea roja”, sin duda lo mejor de este campeonato.
Sin embargo, una vez más también, la Selección Nacional ha fracasado con estrépito dejando, lo que es aún peor, una profunda sensación de impotencia y frustración en la afición. No podemos conformarnos con la eterna canción de que “somos el pupas”,“es nuestro sino” o “ tendrá que ser así”, esta vez exigimos responsabilidades, porque hay muchas causas y muchos culpables en este penoso desaguisado.
¿Por qué la Selección nos decepciona campeonato tras campeonato, cuando sobre el papel cuenta con una de las mejores escuadras del mundo? ¿Por qué no se la talla ni por casualidad? ¿Por qué estamos siempre en la terna de favoritos a ganar el título? ¿Les pesa la camiseta o es que no sienten los colores? ¿Por qué selecciones donde no proliferan las estrellas siempre responden en las grandes competiciones internacionales y nosotros nunca pasamos de cuartos de final si es que no nos vamos antes a casa haciendo el ridículo como acaba de ocurrir? ¿Por qué no se toma más en serio por parte de la Federación Española la preparación de la Selección Nacional y deja de darse tanta preeminencia a los clubes?
Mucha culpa es de los jugadores pues han desplegado un juego triste, rácano y ramplón, carente de orden y de imaginación, donde ha estado ausente esa furia que siempre ha caracterizado a nuestra Selección. Algunos parecían no estar, otros deambulaban como sonámbulos y casi ninguno dio la talla. ¿Estuvieron los que tenían que estar o no estaban todos? ¿Están cansados o es que no ganan bastante dinero? Pero lo más vergonzoso ha sido verlos regresar como si fueran una auténtica banda, para no afrontar su fracaso con la dignidad que se presupone en quienes han defendido los colores nacionales.
Pero, sin duda, el primer responsable es el seleccionador. Con planteamientos defensivos como regla general, gravísimos errores tácticos, y alineaciones iniciales decepcionantes, el todavía seleccionador nacional Iñaki Sáez ha demostrado que nunca debió haber estado al frente del buque insignia de nuestro fútbol.
Si además probablemente es el único español que concede a los jugadores la nota de un 6 sobre 10, afirmando no haber leído la prensa deportiva tras los partidos de la selección y que el resultado obtenido ante Grecia era bueno tal como declaró a televisión española nada más acabar el encuentro; si además de éso ha cedido ante la presión mediática alineando frente a Portugal un 11 en el que él no creía, demostrando con ello una absoluta falta de personalidad, razones hay y muchas, para exigir la dimisión inmediata del seleccionador.
Pero ahí no acaba todo. El martes manifestó que pensaba seguir al frente de la Selección, como mínimo, hasta el próximo Campeonato del Mundo a celebrar en Alemania en el 2.006, porque si dimitiese ahora sería un acto de cobardía. Y, mientras España entera está abochornada por el espectáculo de sus jugadores, el señor Sáez se marcha tan contento a jugar al golf.
Ni Sáez ha demostrado absolutamente nada desde que se hizo cargo de la selección absoluta, (recuerdo que nos clasificamos en una triste repesca frente a la modesta selección noruega), ni podrá hacerlo ya pues tiene contra él a toda la prensa y a la afición españolas que en un 90% exigen su dimisión. Sólo parece contar con el apoyo de Villar, más preocupado por responder de los viajes de placer de sus amigos y del dinero desaparecido en la Federación, que de poner orden en el fútbol español Nos queda la esperanza de que los Tribunales de Justicia aparten de la presidencia de la Federación Española a quién no parece tener ninguna intención de marcharse, toda vez que cuenta con una nueva víctima, cuando el principal responsable de este desastre ha sido él.
Corren rumores de que el todavía seleccionador, se ha replanteado su posición de permanecer al frente de la selección nacional. Si este rumor se confirma, sería una buena noticia para nuestro fútbol y, aunque la dignidad del señor Sáez se hubiera visto reestablecida parcialmente, ya nunca volverá a contar con la credibilidad de la afición por haber tomado esa decisión tarde y mal.
Esos mismos rumores apuntan a que Luis Aragonés o Vicente del Bosque podrían asumir el cargo de seleccionador. Lo único que pediríamos al nuevo técnico es que tenga personalidad y exija a los jugadores el coraje necesario para volver a ganarnos el sobrenombre de "la furia española". Porque la afición española no merece tanto fracaso, y aunque hoy sigue llorando la eliminación de su selección, mantiene vivo el sueño de alcanzar, en un futuro no muy lejano, históricas hazañas en las más grandes competiciones internacionales.