Tras haberse publicado 30 entrevistas desde que redesygoles viese la luz hace ya 14 meses, y luego de recoger innumerables testimonios de gentes representativas a los más variados sectores de nuestro fútbol, la opinión generalizada es la de que existe una profunda división en el fútbol base vallisoletano.
Cuando hablamos de división estamos haciendo referencia al hecho de que, hoy por hoy, son muchos los clubes que prácticamente no tienen relación alguna entre sí, habiendo Presidentes que incluso no se conocen, y lo que es aún peor, conociéndose, a veces ni siquiera se saludan.
Las causas de esta fragmentación son muchas y muy complejas, pero por encima de todas ellas, destaca la prevalencia de los intereses particulares de cada uno de los clubes por encima de un interés general que a todos beneficiaría.
Esta triste realidad, a veces dramática, trasciende los ámbitos estrictamente particulares de las distintas entidades deportivas, proyectánodose, con demasiada frecuencia, cada fin de semana en que se pone en juego un balón por cualquiera de nuestros campos.
¡Cómo se ha llegado a esta situación? ¿Ha sido siempre así? Y si así no fuera, ¿a cuándo se remonta la frialdad hoy existente y por qué desde entonces? ¿Qué se podría hacer para romper ese hielo? ¿Están nuestros actuales dirigentes capacitados para llevar las riendas de sus respectivas naves deportivas? ¿Qué están dispuestos a ahacer los clubes para aproximas posiciones y trabajar por unas relaciones más cordiales? ¿Beneficia a alguien esta lamentable situación? ¡Sería una posible solución la cosnstitucíón de una Asamblea de Clubes de Fútbol Base, como planteaba recientemente un dirigente de un conocido Club?
Lo que sí resulta evidente es que, con independencia de los particulares intereses de cada cual, existen muchos puntos en común a todos ellos que bien podrían servir de estímulo para trabajar por una mayor colaboración entre todos sustentada sobre una buena coordinación, posibilidad que potenciaría la fuerza de los clubes a la hora de presionar para exigir mejoras en no pocos aspectos. Quizá, el problema sea la falta de un líder, capaz de organizar esa coordinación.
Desde aquí, queremos hacer un llamamiento a los responsables de todos los clubes para que, bien cuando visiten campos rivales o reciban a los titulares de estos, den el hermoso ejemplo de tratarse con la cordialidad y el respeto que el fútbol base reclama para bien del deporte y de los más elementales principios de la hospitalidad.