Asistimos al final de una temporada en la que, como en todas las demás, ha habido satisfacciones, éxitos y decepciones, pero por encima de todo ello, lo más importante ha sido que el fútbol haya seguido siendo posible, cada fin de semana, en todos nuestros campos.
Llega el momento, por tanto, de hacer balances, de examinar el largo y duro trabajo desplegado por las diferentes directivas, y el rendimiento de nuestros jugadores en el terreno de juego; es el momento también de ver si los objetivos marcados al inicio de esta temporada se han podido cumplir y de cómo encauzar los primeros pasos de cara a la próxima que ya se vislumbra en el horizonte.
Ha sido esta Liga 2004-2005 una Liga muy competitiva, donde han prevalecido los valores deportivos por encima de incidentes desagradables, cada vez lamentablemente más frecuentes, que se han sucedido por muchos de nuestros campos. Bueno sería que todos los protagonistas de nuestro fútbol examinasen estos hechos con el ánimo de, cada uno poniendo su granito de arena, no se volviesen a repetir.
Nuestro apoyo y reconocimiento especial para el colectivo arbitral, tantas veces vituperado y tantas veces incomprendido por no pocos en su difícil y sagrada labor de impartir Justicia, casi siempre, en décimas de segundo; es ahora buen momento para tomar conciencia, por parte de todos incluidos también los propios árbitros, de la necesidad de mejorar todos aquellos aspectos que puedan contribuir a una mejora sustancial de las condiciones en las que desarrollan la compleja labor de arbitrar.
La calidad de los terrenos de juego continúa mejorando en el fútbol vallisoletano mediante la asignación de nuevas superficies de césped artificial por parte tanto de la Fundación Municipal de Deportes como de otras instituciones a diversos clubes de nuestra ciudad como ha sido, durante esta campaña, el caso de la Sur, fenómeno que va a propiciar un aumento considerable, coincidiendo con el inicio de la próxima temporada, de nuevas superficies sintéticas en campos como el del Parquesol, Unión Delicias, Simancas, Olmedo, Laguna o Sur con el Paula López;sin embargo, este avance en la mejora de las condiciones de muchos de nuestros campos, no puede hacernos olvidar que aún son muchos los clubes que no disponen ni van a disponer a corto plazo de estas mejoras, situación que pone en grave peligro de subsistencia a algunos de ellos, y cuya hipotética desaparición por este motivo, sería una irreparable tragedia para nuestro fútbol de la que todos, en mayor o en menor medida, seríamos responsables.
También cae mencionar aquí a los organismos deportivos que hacen posible el desarrollo de la competición, reconocimiento crítico desde la perspectiva de una progresiva mejora de aquellos aspectos que puedan redundar en la mejora de aquella.
Bonita fue la Fiesta del Fútbol Prebenjamín celebrada recientemente en Santovenia bajo los auspicios de la Delegación Provincial de Fútbol, donde se vivió una jornada llena de deportividad, ilusión y hermandad entre todos los asistentes, sin duda, el mejor ejemplo que se pueda dar a los que serán las futuras estrellas del fútbol vallisoletano.
Especial mención también para los numerosos Torneos organizados por diferentes clubes de Valladolid y su provincia, como telón de fondo para esta temporada que ahora termina, y con los cuales muchos niños y jóvenes se despiden de la competición por un pequeño período de tiempo.
La temporada tendrá como colofón la Gala Provincial organizada por la Delegación Provincial de Fútbol de Valladolid donde se reconocerán públicamente los méritos de los nuestros protagonistas y se entregarán los Premios a los grandes triunfadores de nuestro fútbol en esta temporada que concluye.
Pero, sin duda, y por encima de todos los reconocimientos aquí mencionados, destaca sobremanera el papel de los principales protagonistas como son los jugadores, sin los cuales este deporte no sería posible. Ellos son responsables de los momentos de gloria y también de los instantes menos agradables, pero son también, junto al papel de los técnicos, los verdaderos protagonistas de la gran Fiesta deportiva que, ha sido, una temporada más, el desarrollo, jornada tras jornada, de esta bonita competición.
Enhorabuena para todos, especialmente para quiénes, desde el más puro altruismo, dedican gran parte de su preciado tiempo libre a enseñar, dirigir, organizar y hacer posible este hermoso deporte de cuya garantía de subsistencia son los más valiosos baluartes. Ellos saben quiénes son.