Cuando estamos asistiendo al final de la competición liguera, el mundo del fútbol base vallisoletano es noticia tras haberse proclamado el Real Valladolid Juvenil Subcampeón de España y por haber logrado situar a Sergio Asenjo, su portero titular en el primer plano de la actualidad al haber sido seleccionado para la Selección Española Sub-17 en el Europeo de Luxemburgo.
Estas noticias que constituye por sí solas grandes éxitos, son también motivos para reflexionar sobre lo que significan para el presente y el futuro del primer equipo de nuestra ciudad.
¿Es el caso Sergio Asenjo, un mero “milagro” o es,más bien, el resultado de un largo y continuado buen hacer por parte de los técnicos encargados de formar a los integrantes de las secciones inferiores del Real Valladolid?
¿Ha sido esta convocatoria una llamada de atención a los dirigentes del club sobre la necesidad de tener más en cuenta los provechosos resultados que la cantera vallisoletana podría dar en los próximos años?
¿Es el Subcampeonato conseguido hoy en León frente al Real Madrid un simple episodio que contar o, es por el contrario, un motivo más que serio para empezar a replantearse las cosas en el Real Valladolid de cara a su futuro inmediato?
Según datos directamente facilitados por el Club a este medio, el 60% de los jugadores que integran el equipo juvenil de División de Honor son de la ciudad o la provincia de Valladolid, mientras que el porcentaje sube ligeramente (65%) en el caso del equipo de Liga Nacional Juvenil; estos porcentajes se incrementan notoriamente en el caso de los equipos inferiores de categoría regional, bajando de manera muy importante si hablamos del Real Valladolid B (26%).
Ante estos datos objetivos cabe preguntarse ¿Se está dispensando a la llamada “cantera” por parte del primer club de nuestra ciudad toda la atención que merece tras los extraordinarios resultados que está cosechando tanto en esta como en anteriores temporadas? ¿Hay suficiente calidad en la misma como para apostar por sus jóvenes valores de una manera mucho más clara y decidida, y sobre todo mucho más valiente?
¿En qué medida los clubes del fútbol base vallisoletano cuentan con futbolistas por los que el primer equipo de la ciudad, a través de sus secciones inferiores, podrían apostar? ¿Son suficientes los jugadores que el fútbol base aporta al Real Valladolid o es necesario acudir a otras zonas en busca de jóvenes valores?
¿El que el Real Valladolid haya creado la Residencia de Jóvenes Futbolistas, significa que se ha apostado más por traer “lo mejor de cada casa” a poner una mayor atención en las promesas en ciernes de nuestro fútbol local?
Con ocasión de los debates que tuvieron lugar recientemente en “Las Jornadas de fútbol base José Luis San Juan”, Victor Orta, Director Deportivo del Real Valladolid, afirmó que el club blanquivioleta es uno de los clubes importantes del fútbol español que más trabajan y apuestan por su cantera, ante lo cual no podemos por menos que preguntarnos por qué suben tan pocos jugadores a la primer plantilla, por qué se consiguen tan exiguos resultados cuando se compite a niveles que van más allá de lo meramente provinciales, (excepción hecha del gran éxito recientemente conseguido), contando más bien, en la primera plantilla, con jugadores que sólo viven del nombre forjado en otro tiempo o de los remiendos que nadie quiere en otros clubes de su nivel.
Demasiadas preguntas con respuestas para todos los gustos; de lo que no cabe ninguna duda es de que el Real Valladolid, que es el destino deseado de todos los jóvenes futbolistas que dan sus primeras pasos en nuestro fútbol, está forjando muy buenos resultados especialmente en el Juvenil de División de Honor y el de Liga Nacional, sin olvidar la gran temporada que está realizando el Real Valladolid B.
Cuando la entidad blanquivioleta atraviesa en estos momentos por una de las más graves crisis deportivas y económicas de toda su historia, tras asegurar la permanencia en la categoría como objetivo prioritario, podría ser el momento de plantearse de una manera clara y definitiva qué es lo que se quiere hacer, a corto y medio plazo con los jóvenes valores de nuestra cantera, y si la misma podría proporcionar al Real Valladolid un vivero serio de futuros futbolistas profesionales a varios años vista.
Apostar por la cantera no es una apuesta fácil; requiere tiempo, mucha planificación y, sobre todo una más que fuerte dosis de paciencia; es un proyecto a medio – largo plazo y los resultados de un apuesta de esta naturaleza tardan en llegar, y, a veces, no llegan nunca; pero si creemos en lo que tenemos y trabajamos con ilusión y conocimiento por los valores que vayan despuntando en las bases de nuestro fútbol, entonces podremos poner nuestra esperanza en un proyecto ilusionante que, como todos los proyectos bien trabajados y eficazmente dirigidos, terminan dando fruto.
Ojalá que Sergio Asenjo ni el haberse proclamado el Real Valadolid Sub-Campeón de España Juvenil, nohayan sido meras casualidades, bonitos sueños u preciados oasis en medio del desierto, sino la demostración palpable de que podemos contar con chavales que como ellos, no aspiren necesariamente a ser lo mejor del fútbol profesional español, pero sí cuando menos dignos futbolistas de un club, el blanquivioleta, donde actualmente tienen ficha jugadores que en nada superan en calidad, ni mucho menos en ilusión, a algunas de las jóvenes promesas que trabajan y sueñan por llegar a triunfar en el equipo de todos, nuestro Real Valladolid.