El espectacular incremento habido estas últimas temporadas en el número de equipos participantes en la competición, con el consiguiente incremento de equipos en la práctica totalidad de los clubes de nuestro fútbol, ha reavivado “el eterno problema” de los Horarios de los partidos.
Y es que la fijación de este asunto, siempre difícil para los responsables de los clubes encargados de esta misión, se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza que cada día genera más tensiones, enfados e incomprensiones con el entorno.
Problemas con los intereses de los propios jugadores, ya que ellos tienen también sus legítimas preferencias a la hora de jugar; malestar con los progenitores de los niños, que ven muchas veces frustradas sus expectativas del fin de semana como consecuencia de un horario “incomprensible”; galimatías para las directivas para confeccionar un Horario acorde a todos los gustos, objetivo siempre imposible. Problemas para todos, en suma.
Ante esta situación uno se pregunta muchas cosas. ¿ha llegado el momento de poner un límite “racional” al número de equipos participantes en la competición? ¿Debe de ser la Federación quién adopte una medida así o debe de ser cada club, desde su soberanía, quién debe de adoptar este tipo de decisiones?
¿Es de recibo jugar partidos de noche en pleno invierno? Está muy bien que muchos campos dispongan ya de un alumbrado eléctrico capaz de hacerlo posible, pero ¿no es haber llegado demasiado lejos? ¿tendremos que empezar a jugar cada fin de semana la tarde de los viernes? ¿Y que lo hagan los niños más pequeñitos a horas tan intempestivas como las 9 o las 10 de la mañana en épocas de intenso frío?
¿Por qué no se atiende, muchas veces, a la coincidencia de horarios con los partidos del Real Valladolid? ¿Es esta una manera de potenciar la afición de nuestros niños y jóvenes por el primer club de la ciudad?
¿Por qué pueden verse con cierta facilidad, campos ocupados, principalmente las primeras horas de los sábados y los domingos, por la Liga de las Peñas, y sin embargo, equipos adscritos a los clubes gestores de esas mismas instalaciones tienen que disputar sus partidos a horarios muchas veces inadmisibles para casi todos? ¿Es cierto que, según hemos podido saber de fuentes de absoluta solvencia, actualmente hay dos clubes vallisoletanos apercibidos por este motivo por parte de las autoridades municipales? ¿Se está convirtiendo el alquiler de los campos de fútbol en un negocio para algunos clubes, en detrimento de los propios equipos que lo conforman?
Un tema polémico, sin duda; de difícil solución, qué duda cabe; pero un asunto tan importante como el que más, que sólo podrá superarse desde la buena voluntad de todas las partes implicadas y desde la racionalidad y cordura de los responsables de su fijación.

Antonio Muñoz Roig, Director de redesygoles.com