Cuando todavía estamos celebrando el enorme éxito cosechado por el fútbol español con la consecución del segundo Campeonato de Europa de naciones conquistado el pasado mes de junio, y mientras nos aprestamos a celebrar los importantes y prestigiosos Torneos que anteceden al inicio de una nueva Liga, aún estamos saboreando los inolvidables recuerdos que nos han deparado los Juegos Olímpicos de Pekín, probablemente los mejores de la Historia.
Grandes acontecimientos donde nuestros jóvenes deportistas han podido seguir en directo no sólo ya, como se superaban 36 nuevos records del mundo o se conseguían 18 metales olímpicos por nuestros representantes, sino fundamentalmente, cómo han sido los grandes Valores Deportivos la clave de estas gestas, espejo que muy bien pudiera servir de ejemplo a nuestros niños y jóvenes, ahora que “calientan motores” de la que será una nueva y emocionante temporada futbolística.
Hazañas como la de la atleta rusa Yelena Isinbayeva, plusmarquista mundial de salto con pértiga tras superar en 24 ocasiones su mejor marca mundial y convertirse en la primera mujer en superar los 5 metros de altura, representan el valor de la superación y de la mejora sin límites; el norteamericano Michael Phelps, con sus 8 medallas de oro y 7 records del mundo, se ha convertido en el mejor nadador que ha habido nunca, simbolizando el triunfo de la constancia y la ambición; mientras que las gestas del jamaicano Usain Bolt, “el hombre bala”, al batir tres records del mundo se ha convertido en el ser humano más veloz que la Historia haya conocido, logros solo comparables a los prodigios alcanzados por Carl Lewis el “hijo del viento”, o el mítico Jesse Owens “el antílope de ébano”, para muchos, el mejor atleta de todos los tiempos, qiénes reprsentan el mito del que “nada es imposible”
Junto a ellos, los deportistas españoles ha conseguido también memorables hitos históricos como las dos medallas de plata en natación sincronizada obtenidas por nuestras “sirenas”, encarnando el valor del sacrificio como clave para alcanzar la gloria; o la gesta del corredor de ciclismo en pista Joan Llaneras, que ha hecho de la perseverancia y la tenacidad la razón de sus triunfos; o la portentosa demostración de poderío de Rafa Nadal que representa los valores de la fuerza mental y de la sencillez, como camino para ser campeón olímpico y el mejor tenista del mundo.
Quisiera mencionar también a Almudena Cid, por su participación en 4 Olimpíadas y su emocionante despedida besando el tapid, un gesto que encarna el valor del esfuerzo y superación constantes; o a David Barrufet, el mejor portero de la historia de nuestro balonmano, tras la plata conseguida como colofón a 20 años de coraje y fidelidad a unos colores; y finalmente, a la selección española de baloncesto que, con la plata conseguida tras el memorable partido frente a los todo poderosos Estados Unidos, encarna como nadie el orgullo por el trabajo bien hecho y la fe sin barreras.
Un gran escaparate donde nuestros niños y jóvenes futbolistas pueden encontrar el mejor de los ejemplos, porque aunque ellos, probablemente nunca lleguen a estar a tan alto nivel, siempre tendrán los valores del esfuerzo y la superación, la mejora sin límites, la constancia y la ambición bien entendida, la lucha contra “lo imposible”, el sacrificio, la sencillez, la perseverancia y al orgullo por el trabajo bien hecho, como permanente modelo de lo importante que es ser y sentirse deportista, ya que “lo malo no es no poder alcanzar las estrellas, sino no tener estrellas que alcanzar” como decía Natalie Du Toit, nadadora sudafricana que demostró en los juegos Paralímpicos de Atenas y de Sidney que no había límites a los propios límites.

Antonio Muñoz Roig, Director de redesygoles.com