José Luis Maroto Ampudia, tiene 45 años y lleva 20 años dedicado al mundo del fútbol, 17 de ellos entrenando a los prebenjamines en el Club Deportivo Arces.
Algunos dicen de él que es un sabio, otros que es un catedrático en el arte de enseñar, pero todos coinciden en que es un auténtico fenómeno por la claridad con la que sabe transmitir los fundamentos del fútbol a los más pequeños y la vocación con la que imparte sus enseñanzas.
Hombre sencillo, innovador, valiente y aguerrido, cuyo aspecto nos recuerda a un fraile bonachón, nos ha cautivado por su humildad, por su fascinante pasión por este deporte y, sobre todo, por su gran humanidad, habiendo sido capaz de hacer auto stop o de dormir en la misma calle encima de un banco para poder estar al día siguiente junto a sus niños en uno de los innumerables partidos que ha dirigido.
Os presentamos a Maroto, sin duda alguna, uno de los hombres más queridos de nuestro fútbol, quién nos ha regalado con sus declaraciones, probablemente la entrevista más bonita y emocionante de cuántas hemos publicado hasta la fecha.
¿Cuáles fueron tus primeros pasos como entrenador de fútbol?
- Empecé entrenando al equipo juvenil del Dueñas durante dos años, para marcharme de la mano de mi buen amigo y gran entrenador Caramanzana a la Unión Deportiva Sur, donde estuve dos años también, hasta que me fui al Arces donde llevo entrenando los últimos 17 años de mi vida.
¿Qué equipo entrenas actualmente?
- Estoy entrenando al equipo prebenjamín B del Arces donde tengo a 15 niños, todos ellos del año 2.000.
¿Cuándo descubres que entrenar a los niños es tu auténtica vocación?
- La verdad es que cuando era muy pequeñito me llamó la atención de una manera imborrable la magia con el balón de Pelé, su alegría, y el hecho de que a los 3 años me regalasen mis padres un balón fue determinante.
Será difícil tu labor tratándose de niños tan pequeños....
- Es dura, no es fácil y requiere de grandes dosis de paciencia, pero es preciosa, a mí personalmente no hay nada que más me llene que enseñarles desde el principio. realmente lo que me interesa, lo que apasiona, es entrenar a los niños más pequeños.
Tengo entendido que para ti es esencial que todos los niños jueguen y que contigo juegan todos, cierto?
- Sí, rotundamente sí. Es básico que todos los niños jueguen por igual, porque lo que estamos haciendo con ello no es tanto crear futbolistas, sino deportistas.
Tú eres un hombre que trasmites mucho cariño a los pequeños a los que entrenas......
- Sí, procuro hacerlo siempre. A los niños no se les puede chillar y mucho menos insultar, como desgraciadamente sucede en más ocasiones de las que imaginamos, sino que a los niños hay que quererles, estudiarlos detenidamente para sacar de ellos lo mejor que llevan dentro. Y eso no se hace en un momento, requiere de mucho trabajo y de mucha tenacidad y esfuerzo. Nuestra tarea es importantísima porque tenemos, bajo nuestra responsabilidad, los deportistas del mañana. Por eso, durante cada entrenamiento, les enseño siempre alguna cosa nueva, despacio, pero sólidamente, de manera que las mamás de los chavalines me dicen que en los partidos del colegio siempre ganan
Maroto es un entrenador que dialoga mucho, que comparte muchas cosas, que no esconde su plan de trabajo con nadie.....
- Sí, así es, a menudo hablo con los niños y les pregunto como se lo están pasando y que es lo que más les gusta, al tiempo que, poquito a poco, voy enseñándoles como se llaman los distintos lances del juego, ya que el fútbol tiene su lenguaje, algo que se olvida con facilidad, (por ejemplo la palabra "carrilero" no existe en ningún manual de este deporte).
- A principio de temporada hablo con los padres de los niños y les dejo claro que no tienen ninguna opción de dar instrucciones técnicas de ninguna clase y que sólo podrán animar a los suyos. Es más, tienen prohibido enfadarse con los niños por cualquier cuestión relacionada con el juego desarrollado.
¿Qué es lo más importante que se le puede enseñar a un niño tan pequeño?
- Lo más importante que hay que enseñarle a un niño, además de los fundamentos del fútbol y del por qué esta en el equipo , y por encima de que aprenda a jugar al fútbol, es enseñarle a hacer responsable de todo cuánto hace. Lo más importante de todo es que los niños aprendan a vivir los valores del deportista, con independencia de que el fútbol vaya a ser o no el deporte con el que continúen más adelante.
- El deporte es algo que hay que amarlo y que no se puede hacer por hacer.
En opinión de algunos de los mejores analistas futbolísticos, los mejores entrenadores son los que están o debieran de estar con las bases del fútbol, y más concretamente con los más pequeños, ¿qué opinas de ello?
- Estoy de acuerdo en que los que más saben son los que deberían de enseñar todo su conocimiento y experiencia a quiénes comienzan a practicar este deporte, los fundamentos son básicos, si se enseñan y aprenden bien, ya nunca se tuercen ni se olvidan, mientras que si es al revés, el caso estaría casi perdido.
A estas edades tan tempranas, ¿es cierto que los niños son como "esponjas"?
- Es verdad, aunque hay que ir despacio con ellos y ser muy tenaz y paciente, lo que aprenden lo aprenden para siempre y ya jamás lo olvidan, por eso es tan importante enseñarles bien desde el principio. No olvidemos que lo más difícil es reeducar a un niño que ya tiene muchos errores en su aprendizaje. Yo he trabajado con niños desde la edad de los 4 años jugando partidos amistosos, hasta la de 8 añitos, franja de edad que para mí es apasionante y muy enriquecedora.
¿Cómo ves el actual sistema competitivo en el fútbol-/?
Esto es deporte, por eso nunca debería de existir un sistema competitivo para niños de categoría infantil inclusive hacia abajo Estamos hablando de que lo que se pretende es formar y hacer jugadores, no hacerlos vencedores. Lo que a mí me han enseñado es que la base del fútbol se hace hasta categoría cadete. El concepto competitivo debe de ser un concepto interno, un ansia de superación interior, y no una competencia con el niño de enfrente.
Sin embargo, Maroto, aunque esto que estás diciendo parece muy bonito, suena a ideal, a tópico porque,¿cómo organizamos entonces la competición?
- Mira Antonio, en la vida estamos compitiendo constantemente, y el ganar no es malo en sí mismo, lo importante es enseñar a ganar y a perder con deportividad. Incluso en los partidos amistosos todos queremos ganar, pero insisto que el hacerlo o no hacerlo no debería pasar de ser una mera anécdota, de hecho cuando un niño pregunta en qué posición estamos clasificados, no se lo digo, para mí es irrelevante, y eso es lo que trato de enseñarles.
- La clasificación puede interesarle más al entrenador, pero al niño hay que felicitarle por el esfuerzo realizado y por haber jugado bien, pero sobre todo, lo más importante es dar la mano a los niños del otro equipo cuando el partido finaliza. Para el niño el ganar debe de ser un estímulo interior, nada más.
Pero Maroto, también a los niños les gusta ver en su casillero los tres puntos conseguidos o la clasificación que ocupan, ¿no es descafeinar la competición lo que tú propones? Algunos dicen que un sistema como el que tú propugnas ya lo tenemos e el deporte escolar.......
- Además de entrenador de fútbol, como monitor, conozco bien el deporte escolar y te aseguro que no hay diferencia entre uno y otro, salvo la coincidencia en "los piques" habituales entre los equipos que destacan en cada sistema. El resultado no debiera ser importante, incluso debiera "ocultarse" en cierta medida por el entrenador. Lo importante es divertirse y formarse, ya habrá tiempo más delante pata otros objetivos.
Una de las cosas que hacen de ti un entrenador diferente, es que cuando terminas todos tus partidos, con independencia del resultado obtenido, ¿qué es lo que haces?
- Invito al entrenador del otro equipo que, sus niños y los míos junto a nosotros, saludemos desde el medio del campo a los papás y mamás que nos han estado animando desde la banda. Es un gesto bonito que siempre todos agradecen. No cuesta nada provocar una sonrisa. Esto se está haciendo en Italia en todas las categorías, incluída la profesional, al descanso de los partidos y al final, los jugadores se abrazan y saludan entre sí, de manera que se descargue de presión el concepto competitivo.
¿Qué valor le das al concepto del grupo?
- Para mí es fundamental que los niños aprendan a vivir el concepto del grupo, y lo que en ningún caso se puede hacer a estas edades es hacer divisiones en é, separando, de alguna manera a los llamados" mejores" de quiénes no lo son tanto. Eso es un error imperdonable por parte de un entrenador. Hay que juntar a los niños y dar más minutos a quiénes más lo necesitan, es la única manera de que puedan aprender, y la experiencia demuestra que haciéndolo así terminan siendo iguales sino mejores que los que los superaban inicialmente.
A un hombre con una filosofía tan positiva del fútbol y de la vida, ¿qué es lo que más le saca de quicio?
- Me desquicia ver a los niños pequeños aburriéndose en el banquillo, sin jugar, no puedo entenderlo; es como si nada se hubiese entendido por quiénes los dirigen, olvidando que esto es un juego donde lo único importante es divertirse, y nunca el resultado.
- Tampoco entiendo por qué hay niños a quiénes apenas se da minutos, esto no es de recibo cuando se está aprendiendo a jugar.
- De la misma manera, me resulta casi imposible de comprender cómo se puede entrenar haciendo que los niños se aburran, de esta manera se anquilosan y no avanzan, justo el resultado contrario del que se debe perseguir siempre.
- Otra de las cosas que más detesto es que se "quemen" jugadores que son llamados por los clubes más grandes para luego no jugar o hacerlo en demarcaciones que no son las suyas, lo que provoca su fracaso y que muchos lo dejen. Me ha pasada ya varias veces. No es de recibo hacer un equipo con los mejores jugadores de la categoría para que luego solo jueguen 7 u 8 y el resto se pase el campeonato en el banquillo o jugando los minutos de "la basura".Es mejor meter menos goles pero fomentar la calidad de todos los jugadores, lo contrario, es un fracaso, aunque ganen la competición, de hecho el niño que regresa de una situación como aquella ya no es psicológicamente el mismo niño.
¿Tienes en cuenta la evolución escolar seguida por el niño en el Colegio?
- Sí, es fundamental; date cuenta que los padres a veces están preocupados porque sus niños parecen vivir más para jugar al balón que para estudiar. Es importante que estudien, hablo con los unos y con los otros, y hago ver a los niños que no se puede llegar a ser un buen jugador si no se estudia lo suficiente. Esta es una labor a la que me ayudan mucho Juan Carlos y Diego, mis otros entrenadores, los cuales tienen la misma filosofía que yo. El estudio es vital, por eso cuando hay una situación irregular, hablo con los niños y son muchas las ocasiones en las que los padres me indican que después de la charla, la actitud del niño ha mejorado en el colegio donde parece ir más contento.
La razón del por qué yo consigo esto y ellos no se debe a que quizá los padres no están todo el tiempo que deberían con ellos, un problema de nuestro tiempo.Lo primero es estudiar y luego entrenar, nunca al revés.
¿Es cierto que después de cada partido se celebra "otro" inmediatamente?
- Es cierto y además muy divertido, porque los niños juegan en un lado, con sus mamás frente a sus papás; es esencial que haya ese ambiente, que sean "una piña"·algo que me inculcó el inolvidable y gran Presidente que fue Domingo Caballero de quién aprendí cosas como ésas y quién me hizo ver que yo tenía que entrenar a los más pequeños.
Sin embargo, ¿a qué atribuyes que seden situaciones de tensión, malos modos y a veces, cosas peores incluso en el ambiente que rodea al fútbol de los pequeños?
- Es un reflejo de la dureza y agresividad de la sociedad del momento. Muchas veces es el entorno del entrenador o de los progenitores del niño lo que provoca que ese resentimiento aflore en un partido de fútbol, aunque otras veces es la falta de comunicación, la falta de diálogo en el que se mueven. Lamentablemente perjudican de una manera terrible al niño - jugador, ya que la única manera que tienen de hacerse notar es proyectando su odio durante un partido.
¿Se puede decir que Maroto es un entrenador independiente en sus formas?
- No sé si Maroto es o no es así, lo que si puedo decirte es que tengo una línea de entrenamiento y que el entrenador debe de tener siempre una personalidad.
¿Es imprescindible ser entrenador titulado para poder asumir la responsabilidad de enseñar a los niños o no crees que sea necesario?
- Es fundamental tener el título de entrenador, pero no lo es todo. Se pueden aprender muchas cosas de otros entrenadores y de manuales didácticos escritos por profesionales.
- Personalmente observo cómo se enseña también en otras disciplinas deportivas porque siempre hay detalles que se pueden extrapolar también para el fútbol. En el fútbol, como en cualquier otra disciplina, no todo vale, de la misma manera que todo tiene un nombre. No vale decir "carrilero" o hacer "un sombrero", se debe ser respetuoso y serio con el fútbol, y por tanto, aunque el título no lo es todo, debe de exigirse incluso para enseñar a los más pequeños. Yo soy titulado por la Federación hasta categoría cadete.
¿Qué es para ti ser un buen entrenador?
- Un buen entrenador es aquél que, además de atesorar un conocimiento y de saber trasmitirlo, es un creativo enseñando, es decir, el entrenador que sobresale es aquél capaz de imaginar sobre la marcha y de incentivar la imaginación de aquellos a quienes enseña.
¿Adolece de creatividad e imaginación el fútbol base que tú conoces?
- Completamente, en la actualidad, apenas hay ninguna creatividad, lo que a mi juicio es una verdadera pena. La mayoría de los entrenadores se limitan a seguir unas pautas preestablecidas sin que se estimula la imaginación en los pequeños, de manera que cuando los niños se salen de esas pautas se enfadan y les chillan, cuando deberían enfadarse consigo mismos por no haber sabido enseñarles la manera de evitar los errores cometidos. El fútbol no son matemáticas.
- Jamás le digo a un niño que no haga tal o cual "filigrana" con el balón. El niño debe de jugar álegre, de sentir el balón como algo propio, por eso en países como Brasil o Argentina, donde se fomenta enormemente la imaginación y la creatividad de los chavales, salen luego esos grandes futbolistas.
- El buen entrenador es aquél que se transforma de acuerdo a ala edad y el conocimiento de aquellos a quiénes enseña. Cada etapa es un mundo, y sólo quién se sabe adaptar a ella disfrutará haciendo lo que hace y será comprendido y querido por sus muchachos.
De tus palabras deduzco que enseñar a enseñar, esto es la pedagogía, es absolutamente fundamental en el aprendizaje de un entrenador,¿se enseña esto en los cursos que realizáis para obtener el título de entrenador?
- Sí, se da.
Supongo que los niños hablarán mucho de los grandes futbolistas, que querrán ser como ellos....
- Yo les digo a los niños que no hay que querer ser como Ronaldinho o como Raúl, sino que lo que hay que hacer es querer ser como uno es para poder llegar a ser como ellos. Ellos está bien que tengan esa idea, pero luego tienen que trabajar sobre ellos mismos para transformarla y llegar a ser grandes futbolistas. La clave es que ellos no pueden nunca perder su personalidad. Los que más difícil hacen esto son los padres, en general.
Teniendo en cuenta los muchos años que llevar en el fútbol, es de suponer que algunos de los chavales a quiénes has enseñado habrán podido llegar lejos.....
- Sí, es el caso de Héctor, jugador del Valladolid B, a quién yo le enseñé sus primeros pasos en el mundo del fútbol o de Demetrio que también jugó allí, o a Guillermo que actualmente está jugando en el Zamora. Sin duda, la satisfacción que supone ver triunfar a alguno de los que fueron "tus niños" es inenarrable. Ver como el fruto de tu esfuerzo, la ilusión con la que trabajas y cómo la cantera da resultados, es algo que hace que" se me caiga la baba", no digamos ya si los veo por televisión.
- Sin embargo, también he tenido jugadores que han aprendido conmigo desde niños y que, desgraciadamente, se han perdido ellos solos pese a tener muchas y muy buenas condiciones, entre otras cosas por el alcohol o por una baja autoestima. De alguna manera esto es un fracaso para mí, porque posiblemente debiera haberles dedicado un poco más de tiempo en su momento.
¿Es imprescindible haber sido jugador para poder ser más tarde entrenador?
- A mi juicio, no necesariamente; lo realmente importante es que te guste lo que estás haciendo, que sientas vocación por ello. He visto incluso a algún entrenador enseñar ejercicios que no aparecerían en ningún libro y desarrollar un bonito fútbol sus jugadores durante los partidos.
Después de 17 entrenando a los más pequeños, ¿te planteas algún día entrenar otra categoría diferente?
- La verdad es que no, ya que desde que me descubriera Domingo Caballero como entrenador y atendiese a su requerimiento de sacar chicos para las demás categorías, es esto lo que me gusta hacer. Yo soy un vocacional.
Es de suponer que un entrenador como tú, con una filosofía tan peculiar y tan buenos rendimientos, serás apetecido por numerosos clubes.......
- La verdad es que sí, que han sido muchos y muchas veces, incluso de fuera de la provincia de Valladolid, los que han querido que me fuese con ellos, pero estoy feliz en el Arces, que es una gran entidad y donde si me dejan seguir trabajando, nunca me marcharé.
¿Quién o quiénes han sido los entrenadores que más te han enseñado o de quiénes más has aprendido?
- Nunca olvidaré a Martín, mi primer entrenador cuando yo estaba en Dueñas, que era además el segundo del entonces seleccionador nacional Miguel Muñoz. El me enseñó que lo más importante es ilusionar al jugador, motivarle, sin que el fútbol se reduzca solo a correr o dominar el balón. También me aportaron mucho Caramanzana y Manolo de la Sur. Y ya en el Arces, entrenadores como Ramón o Gordaliza siempre te están enseñando cosas nuevas.
¿Quiénes son los entrenadores del fútbol profesional que más te gustan?
-Rafa Bénitez me encanta porque le da sentido al fútbol y porque para él, el equipo es un conjunto de piezas perfectamente ensambladas donde todas son fundamentales donde cada una tiene un valor propio, lástima que no se entendiera su visión innovadora del fútbol cuando estuvo entrenando al Valladolid. El "hace" a los jugadores, de ahí su enorme mérito. Y por supuesto, Vicente Cantatore, el mejor entrenador que he conocido.
- Lo que está haciendo Mendílibar, que es otro de los grandes entrenadores que más me gustan, es extraordinario, y yo creo que la clave de su éxito radica en que para él, cada jugador es un elemento más, sin que ninguno sea imprescindible, formando parte de un todo donde cada pieza tiene su sitio.
-Quisiera aprovechar esta oportunidad para decirle a Enésimo que siga por el camino que ha emprendido, porque si así lo hiciera yo le aseguro que triunfará.
Eres un entrenador innovador,¿te asustan los retos?
- No me asustan los retos, es más, me motiva que me pongan las cosas difíciles, por eso me estimula mucho cuando me dicen que tal o cual niño no vale para el fútbol, porque yo me encargo de hacer lo posible para que sea un buen jugador.
¿Cómo se toma la decisión de decirle a los padres de un niño que no se cuenta con él?
- No es fácil pero tampoco debe de ser traumático. Antes de tomar una decisión de esta naturaleza hay que estudiar muy mucho al niño, y sólo cuando se llega a la conclusión de que el fútbol quizá no sea lo suyo, es cuando hay que explicarles a los padres que lo que hacemos es formar deportistas y que, por tanto, el que su hijo no pueda ser un gran futbolista no significa que no pueda ser un excelente nadador, ciclista o jugador de balonmano.
- Me encanta la psicología, disciplina fundamental para que todo esto prospere, es más todos los viernes debería de haber una charla previa a los partidos de fin de semana impartidas por un psicólogo cuyo coste deberían sufragar las instituciones, y no los clubes. La salud mental de los niños y de los jugadores es esencial para el buen funcionamiento de la sociedad, aunque esas charlas deberían ser también para los padres, entrenadores y también directivos. Sin un equipo de psicólogos, el trabajo de los entrenadores se hace cada día más difícil.
Desde tu perspectiva de entrenador de prebenjamines, ¿crees conveniente que el Real Valladolid tenga en sus secciones inferiores equipos de fútbol-7?
- Ante todo hacer público mi respeto hacia el primer club de la ciudad; sin embargo yo creo que tiene un gran defecto ya que el Real Valladolid no debería ser nunca un club familiar, en ningún caso caben las recomendaciones y eso no puede ser de ninguna manera En el Real Valladolid sobre disciplina y falta alegría.
Estás haciendo una aseveración grave...
-Afirmo con convicción de que esto es así.
¿Ocurre esto también en las Selecciones Provinciales?
- Rotundamente sí.
¿Qué sientes cuando otro club " venga a buscar a tus niños para que jueguen allí?
- Para mí es un honor que otros clubes con proyección vengan a buscar a mis niños, pero no porque como me ha dicho alguno "porque los has trabajado bien", sino para que los sigas enseñando y cuidando.
¿Crees entonces que es posible que se puedan desperdiciar niños para el fútbol como consecuencia de una decisión inadecuada por parte del entrenador de turno?
- Sin ninguna duda, rotundamente sí. Es una pena que por desconocimiento, impaciencia o falta de sensibilidad se puedan perder futuras figuras del fútbol.
Cuando Maroto es arropado por los niños, ¿se siente el "papá" de todos ellos?
- De alguna manera sí, date cuenta que son más de 400 niños los que he entrenado a lo largo de mi vida. Los quieres como a hijos.
¿Es Maroto uno de los grandes valores del Club Deportivo Arces?
- Me siento querido, respetado y comprendido, y eso es suficiente para mí.
¿Qué significa para ti el hecho, tan poco frecuente, de ser considerado por la práctica totalidad de la gente del fútbol, no importa el club al que pertenezcan, como un entrenador reconocido como excepcional y, al mismo tiempo, como un hombre tan querido?
- La verdad es que no sé si es para tanto, pero lo que trato de ser siempre es un ejemplo para la vida. Me gusta sonreír y ayudar al rival siempre que lo necesita, colaborar cuando se me requiere, ceder el mejor vestuario al rival, mi disposición a ayudar siempre y dar lo mejor de mí mismo en cada entrenamiento. Soy un hombre muy positivo, salgan o no bien las cosas, porque todo depende de la aptitud. La vida es una oportunidad para hacer el bien.
- Yo no quiero medallas, honores ni reconocimientos, lo que hago no es para mí, sino para los niños, siendo mi labor un granito de arena con el que contribuyo a que, a través del fútbol y de mi trabajo con ellos, la sociedad pueda ser cada día un poquito más humana y más justa.
¿De tus palabras se deduce entonces que, a través del trabajo diario con los niños en un campo de fútbol, se puede contribuir a hacer una sociedad mejor?
- Efectivamente, así lo creo, de hecho si algún día la Humanidad fuera enteramente feliz, quizá habría llegado el momento de dejar de entrenar. Me gustaría que la gente fuera feliz siempre, y si no es posible, ayudarla a que lo sea.
¿Cuáles son las anécdotas más sobresalientes que recuerdas a lo largo de estos 20 años de historia de entrenamiento?
- Son innumerables.
- Recuerdo que en Dueñas, en mi primer partido que dirigí a los chavales y que por cierto perdimos, al final del partido me vinieron dos guardias civiles que lo habían estado presenciando para decirme que se habían olvidado de su labor de protección al divertirse tanto viendo jugar a los niños, ya que no era algo habitual allí.
- En otra ocasión, ya en el Arces, momentos antes de empezar el partido estaba hablando muy amigablemente con los padres de los niños hasta el punto de que el partido iba a comenzar ya, ante lo cual les dije a los padres "vamos a ver el partido" y nos pusimos en la banda a verlo pues los niños sabían donde colocarse y lo que hacer por sí solos. Eran responsables.
- Otra muy divertida es que, recientemente, uno de mis niños logró un gol por la escuadra tan bonito que el árbitro me confesó que "se había olvidado de pitar" como consecuencia del impacto que le causó un gol tan bonito.
¿Qué opinión te merece el "Día del Fútbol Prebenjamin"?
- Es un espectáculo, se empezó con 10 equipos y ahora ya son 40,por eso debería reducirse la jornada ya que se hace muy larga para los padres y también para los niños. El único problema es que no sea televisado, porque bien merecía que lo fuese, es más, los primeros clasificados deberían de jugar en Zorrilla en el intermedio de un partido de primera división. Sería fascinante.
Tu principal virtud?
- Que me gusta la gente y, sobre todo, que soy una persona positiva.
Tu principal defecto?
- Mi obsesión por el perfeccionismo.
Tu sueño dorado?
- Entrenar al Real Valladolid, aunque siempre seré del Atlético de Madrid.
Nota del entrevistador: (no podías ser de ningún otro, amigo Maroto)
¿Cómo te gustaría que se te recordase el día que dejes de ser entrenador?
- Como una persona que contribuyó, con mi manera de ser, a que la gente cambiase para mejor.
¿Qué opinión te merece redesygoles?
- Un trabajo extraordinario.
¿Cuál sería tu último mensaje para la mucha gente del fútbol que va a leer esta entrevista?
- Que el fútbol es precioso, que es algo que vale mucho la pena y que no olvidemos que es deporte y una oportunidad para crecer juntos, que nos esforcemos por ser más positivos ya que esto es emocionante y hermoso.
Emoción, alegría y satisfacción profunda son algunas de las sensaciones que me han quedado tras realizar esta entrevista a este humanista del fútbol, que es José Luis Maroto. Sus declaraciones podrían generar más de 10 titulares para colocar en la primera plana de cualquier periódico deportivo. Su visión del deporte, de la sociedad y de la vida, su espíritu conciliador y su trabajo tenaz, paciente y constructivo con quiénes serán los futbolistas del mañana, hacen de este hombre sencillo, bondadoso y apasionado un ejemplo a seguir para todos cuántos amamos este deporte y nos esforzamos por hacer de esta sociedad un mundo mejor.
En nombre de toda la gente de buena voluntad, gracias amigo Maroto.