Muchos de los jóvenes aficionados que visitan cada día la página de Redes y Goles a lo mejor ni siquiera han oído hablar de ellos. Por suerte, en la era de la tecnología algunas herramientas como Internet o el tan famoso youtube sirven para refrescar las memorias.
Mi amor por el fútbol surge en la década de los 90, por eso he de reconocer que sigo pensando que ya no se juega como antes o que cualquier tiempo pasado fue mejor. Lejos de exageraciones, reconozco que, en mi opinión, la mejor hornada de futbolistas ha jugado durante este tiempo y si bien, no ha surgido una estrella que lo acapare todo como pasó con Di Stefano (década de los 50), Pele (de los 60) o Maradona en la de los 80, sí han emergido jugadores que han dado mucho al fútbol y nos han hecho pasar momentos de disfrute frente al televisor.
Espero que este artículo sirva para reverdecer viejos tiempos en aquellos que ya conocían a estos "cracks" y para que los más pequeños conozcan a otros espejos donde poder mirarse.
Algunos puristas dicen que en el fútbol al final solo cuentan los goles, pues bien, si este es el caso, en el fútbol de la década de los 90 solo contaba Marco Van Basten. El ariete holandés lo tenía todo: visión de juego, remate, desmarque, un olfato de goleador nato y una depurada técnica que le hacía ser el terror de las defensas rivales. Se dio a conocer en la Eurocopa del 88, y en el Milan acabó de explotar. Sin embargo, en 1993 conmocionó a todo el mundo al anunciar su retirada por culpa de las lesiones. Sin embargo, el Tulipán dejó en cinco años muestras de su inmenso talento y goles para la posteridad. Todavía no he visto un delantero como él.
Un entrenador sobre el terreno de juego. Así definían muchos al defensa italiano Franco Baresi. El libero lo tenía todo. Su maestría para sacar el balón, su corrección en el campo y su resistencia física provocaron que muchos niños dejaran de idolatrar a los goleadores para pasar a querer ser como Baresi.
Batigol. Supongo que el sobrenombre lo dice todo. Gabriel Omar Batistuta llevaba el gol en la sangre. Cierro los ojos y veo al argentino hinchándose a meter "chicharros" con la Florentina, la Roma, el Inter de Milán, pero sobre todo, con la selección argentina. Es el máximo goleador de su país, con el que ganó dos veces la Copa América. Conocedor del área, definidor nato, potencia extrema...la verdad es que ver marcar a Batistuta era un placer para la vista.
Entre dos delanteros y un defensor no podía faltar el cerebro del equipo. La imaginación al poder. Atención señores que llega Roberto Baggio. Su potencia y su fuerza hacían muy complicado arrebatarle el balón en carrera, y su espectacular y eléctrico regate en corto dejó un buen número de cinturas repartidas por todos los campos. Los expertos decían que el italiano era un 9,5, pues no era delantero centro (9) ni un centrocampista atacante (10) en esencia. Era un término medio. En la memoria de todos los aficionados dos instantes: su gol ante España que nos apeó de las semifinales del Mundial de Estados Unidos 90 y el fallo del penalti en la gran final que daba el campeonato a Brasil.
Además de su gran valor futbolístico, todas estas estrellas han pasado a la historia por su valor humano.
La verdad es que sigo pensando que la década de los 90 ha suministrado lo mejor del fútbol. En esta lista faltan muchos nombres, eso está claro, como no mencionar al mítico Romario, o al escurridizo Hagi, o al potente Weah. Eso sí, tengo que reconocer que todo el talento de esta época se fue a los jugadores, porque los porteros no inscribieron su nombre en la leyenda. Así que ya sabéis, conectaros a youtube.com y filtrar el nombre de estos cracks. No os arrepentiréis.
Jesús Ignacio "Chuchi" Fernández, periodista.